Justificación de la métrica:
La Arquitectura Narrativa se refiere a la habilidad de una IA o robot humanoides para construir y organizar la estructura fundamental de una historia o contenido narrativo. En la escritura humana, la "arquitectura narrativa" implica planificar cómo se desarrollan los eventos con el tiempo, decidir qué puntos de la trama revelar o ocultar, y dar forma a las arcos temáticos o emocionales que mantienen a los lectores comprometidos. Por ejemplo, un autor podría entrelazar múltiples líneas argumentales de personajes, aumentar la tensión en intervalos clave, y resolver los hilos en un final que parezca tanto sorprendente como inevitable.
Para las IA, la arquitectura narrativa significa construir sistemáticamente marcos de historia que aseguren coherencia, ritmo y progresión lógica de escenas o capítulos. Un aspecto es el andamiaje de la trama: identificar el conflicto central, los puntos de inflexión, el clímax y la resolución. Otro aspecto implica la secuencia de escenas: determinar cómo transitar de un evento o lugar a otro de manera que cada eslabón de la cadena mantenga un propósito y consistencia. Esta estructura puede ser simple (como el formato de tres actos) o compleja (como subtramas paralelas, líneas temporales no lineales, o rutas ramificadas en ficción interactiva). La habilidad de la IA radica en unir estos elementos en una progresión atractiva y bien ritmada, en lugar de una serie aleatoria o desconectada de episodios.
Los desafíos incluyen manejar múltiples hilos argumentales sin confundir a la audiencia, asegurar que cada subtrama o arco de personajes secundarios fluya suavemente, y manejar los motivos temáticos para que reaparezcan de manera significativa en lugar de arbitraria. También está la dificultad de equilibrar tensión y alivio: la IA podría aumentar el conflicto demasiado rápidamente, dejando poco espacio para el desarrollo, o estirar la tensión tanto que la audiencia se sienta agotada. Otra dimensión es el contexto de la audiencia: ciertos géneros (misterio, romance, ciencia ficción) tienen expectativas estructurales típicas—como una gran revelación en los misterios o un enfrentamiento climático en las acciones. La IA debe adaptar su arquitectura narrativa para respetar o subvertir sutilmente estas normas.
Evaluar la arquitectura narrativa de la IA generalmente implica criterios como coherencia (¿cada escena fluye lógicamente de los eventos anteriores, construyendo una curva reconocible?), ritmo (¿los momentos de alta tensión y los intervalos más tranquilos están bien espaciados?), unidad temática (¿los puntos de la trama apoyan el mensaje general o el tono emocional?), y resolución (¿los hilos de la historia se unen de manera satisfactoria?). En narrativas interactivas o similares a juegos, los testers también buscan cómo mantienen las rutas ramificadas su significado y no caen en la confusión o en puntos muertos abruptos.
Una arquitectura narrativa bien desarrollada permite más que simplemente lecturas entretenidas—los lectores o jugadores pueden rastrear las motivaciones en evolución de los personajes, sentir que las apuestas aumentan y sentirse invertidos en el resultado. Para una IA o robot, capacidades fuertes de estructuración narrativa permiten producir experiencias de cuentacuentos cohesivas, crear arcos de múltiples episodios e incluso adaptar dinámicamente las líneas de la trama en ficción interactiva. El resultado es una narrativa más atractiva y pulida que resuena con la audiencia de manera similar a las obras escritas por autores humanos experimentados.