Justificación de la Métrica:
Secuencias y Planificación se refieren a la capacidad de organizar acciones, pasos o eventos en un orden lógico para alcanzar una meta específica, teniendo en cuenta restricciones, dependencias y posibles interrupciones. En los humanos, esta habilidad cognitiva es fundamental para todo, desde crear una lista de compras eficiente hasta orquestar proyectos a gran escala con múltiples colaboradores. La planificación de alto nivel también implica considerar contingencias, asignar recursos y establecer hitos o puntos de control para medir el progreso.
Desde una perspectiva psicológica, Secuencias y Planificación utilizan varios subprocesos cognitivos: visualizar un resultado deseado, identificar una serie de acciones que conducen a ese resultado, organizar estas acciones en un horario coherente y anticipar obstáculos en el camino. Los humanos suelen integrar estos pasos de manera fluida, adaptándolos sobre la marcha cuando las circunstancias cambian. Por ejemplo, mientras se cocina una comida de varios platos, debemos manejar los tiempos de cocción, la disponibilidad de recursos (como espacio en el horno o la estufa) y el estado de los ingredientes, reevaluando continuamente nuestro plan según la retroalimentación en tiempo real.
En una IA encarnada o robot humanoide, las secuencias y planificación pueden adoptar muchas formas. Las tareas sencillas pueden requerir determinar el orden en que recoger y colocar objetos. Las tareas más complejas, como entregar paquetes en una ciudad, exigen una planificación de rutas estructurada, programación y replanificación dinámica si surgen eventos inesperados (tráfico, cierres de carreteras). La eficiencia de un sistema en esta métrica es evidente en cómo transita suavemente de un paso a otro, si gestiona efectivamente las tareas paralelas y cómo se recupera de errores o sorpresas.
Un elemento destacado de la planificación avanzada es la organización jerárquica. Por ejemplo, un "plan de misión" de alto nivel puede involucrar la subdivisión de tareas en subplanes intermedios, cada uno con su propio orden de pasos y necesidades de recursos. Supervisar el progreso de cada subplan y reconfigurarlos si cambian las dependencias es un indicador clave de una capacidad de planificación robusta. Esta forma de pensar jerárquica separa a los sofisticados sistemas de IA de los agentes reactores simples que solo responden a eventos inmediatos.
Al evaluar la forma de secuenciar y planificar de una IA, los investigadores pueden observar cómo prioriza las tareas con ventanas de tiempo superpuestas, respeta las restricciones de recursos (como vida útil de la batería, capacidad física o disponibilidad de personal) y tiene en cuenta los impactos potenciales de condiciones inciertas (como el clima variable). También observan si puede articular su plan en un formato legible para humanos, responder a aclaraciones o modificaciones y adaptarse con gracia cuando se introducen nuevos objetivos o restricciones en el proceso.
Al comparar la capacidad de planificación de una IA con la de un humano, queda claro cómo el sistema equilibra efectivamente la estructura y la flexibilidad. Los humanos pueden manejar múltiples objetivos, manejando inconscientemente factores intangibles como la moral o la tolerancia al riesgo. Un planificador de IA avanzado, de manera similar, debería equilibrar dinámicamente los objetivos conocidos, las restricciones intangibles y los datos en tiempo real. Medir el rendimiento podría incluir métricas como el tiempo de finalización, la eficiencia en el uso de recursos y la capacidad de alcanzar la meta a pesar de los obstáculos imprevistos. En última instancia, las secuencias y Planificación es una pieza central de la inteligencia orientada a metas, cerrando la brecha entre la comprensión del problema y la ejecución práctica.