Justificación de la métrica:
La toma de perspectiva es la capacidad de una IA o robot humanoides para comprender o simular la perspectiva de otro individuo, incluyendo sus conocimientos, creencias, emociones y objetivos. En la cognición humana, demostramos toma de perspectiva cuando determinamos lo que otra persona ve, piensa o quiere, incluso si difiere de nuestra propia experiencia. Por ejemplo, si un amigo no está al tanto de ciertos hechos, consideramos esa brecha de conocimiento para explicar las cosas de manera más clara. Cuando los niños comienzan a exhibir Teoría de la Mente, al reconocer que los demás pueden tener creencias diferentes, están practicando efectivamente la toma de perspectiva.
Para una IA o robot, la toma de perspectiva va más allá de interpretar señales de superficie; implica construir un modelo del estado mental o situacional de otra parte. Supongamos que el sistema está involucrado en una tarea cooperativa: si el sistema sabe que un usuario no ha visto una pieza crucial de evidencia, debe darse cuenta de que el usuario no puede basar sus decisiones en ella. La IA podría elegir informarle explícitamente o adaptar sus solicitudes en consecuencia. Otra situación es la resolución de conflictos, donde comprender que un usuario se siente ofendido o malentendido puede guiar a la IA para mediar de manera más sensible.
Entren en juego varias dimensiones:
Modelado del Estado del Conocimiento: La IA infiere lo que la otra entidad sabe o no sabe. Por ejemplo, en un entorno compartido, si el usuario estuvo ausente cuando se introdujo una nueva regla, la IA reconoce que el usuario carece de contexto sobre esa regla.
Análisis de Creencias: El sistema distingue entre lo que es verdad en la realidad frente a lo que una persona cree, lo cual puede diferir (especialmente en casos de desinformación o datos parciales).
Perspectiva Emocional/Evaluativa: Más allá del conocimiento factual, las personas tienen perspectivas emocionales y valorativas. La IA podría percibir que un usuario valora la privacidad por encima de la conveniencia, lo que daría forma a cómo ofrece soluciones.
Comprensión de Objetivos/Intenciones: Ver desde el punto de vista del usuario significa reconocer no solo los estados actuales, sino también las motivaciones o objetivos subyacentes del usuario. Si un usuario adulto quiere enseñar a un niño, la IA podría adaptar un plan de lecciones que se alinee con el estilo de enseñanza del adulto.
Los desafíos incluyen ambigüedad: los humanos rara vez declaran abiertamente sus creencias o estados de conocimiento. La IA debe inferirlos del contexto, del historial de conversación o de la entrada de sensores. Otra complejidad surge cuando hay varias partes presentes, cada una con perspectivas diferentes. O un usuario puede tener creencias contradictorias. La IA no puede unificarlas a la fuerza: debe manejar cada perspectiva con cuidado.
Al evaluar la toma de perspectiva, los investigadores verifican si la IA gestiona con elegancia las tareas que requieren ponerse en el lugar del usuario. ¿Evita suposiciones de que el usuario ve todo lo que la IA ve? ¿Rectifica malentendidos aclarando lo que el usuario sí o no sabe? En formas avanzadas, la IA puede detectar creencias falsas, como que el usuario piensa incorrectamente que un objeto permanece en su antigua ubicación, y corregirlas suavemente.
Una toma de perspectiva exitosa conduce a interacciones más naturales, empáticas y cooperativas. Al rastrear lo que los demás perciben, piensan o sienten, la IA puede adaptar su comunicación: explicando detalles, ofreciendo advertencias o cambiando su enfoque para una alineación más armoniosa con la perspectiva individual de cada persona. Con el tiempo, esta adaptabilidad forma la base de una confianza y colaboración más profundas.